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Artículo de opinión «Adiós Marcial» por Silvia Peixoto consejera en la oposición del Cabildo de Fuerteventura

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Artículo de opinión «Adiós Marcial» por Silvia Peixoto consejera en la oposición del Cabildo de Fuerteventura

EL ADIÓS DE MARCIAL

La gestión de Marcial al frente del Cabildo de Fuerteventura presenta un balance claramente decepcionante. Se ha comportado más como un alcalde de pueblo pequeño, pretendiendo agradar a sus vecinos y vecinas con actuaciones fotogénicas (su eslogan de legislatura “Fuerteventura te queremos bonita” fue premonitorio), que en resolver los graves problemas que presenta nuestra isla.

Ha desaprovechado las posibilidades de inversión que le brindó el FDCAN para tratar de impulsar la agricultura, realizar la red de rechazo, la red de riego de agua agrícola, la renovación de la red de abastecimientos de agua potable, aún con peligrosas tuberías de amianto, el suministro de energía eléctrica a la producción de agua mediante fuentes renovables, las innovaciones tecnológicas etc., etc.

Si el FDCAN es una oportunidad perdida otro tanto podemos decir del PIOF. Marcial dejó en manos de Blas Acosta la redacción de un documento tan relevante para el futuro de la isla como si le hubiese encomendado la redacción de un proyecto de obras de un hotel: “ya me dirás algo cuando lo tengas terminado”. Y así fue. Cuando lo terminó había en los planos tanto suelo turístico “com-prometido”, tanta cama turística que difícilmente los fabricantes de colchones podrán cubrir la demanda. Cierto es que no podía salir un documento distinto si el conocimiento en materia de ordenación del territorio de su máximo responsable y de su principal asesor (que no se sienta lejos de su despacho) son los hoteles y los inversores turísticos.

Lamentablemente, Marcial no contó con colaboración alguna que le ayudara a corregir el rumbo de la legislatura. No le ayudó ni la oposición ni su propio partido. Incluso podemos decir que la principal oposición a la gestión de Marcial vino de su propia organización política.

La que debería haber sido la oposición política en el Pleno de la Corporación se quedó en la más absoluta inoperancia, más interesada en imitar al Presidente en su esfuerzo por buscar oportunidades para la foto fácil, que en plantear soluciones a la falta de propuestas del equipo de gobierno y a los graves problemas que sufre Fuerteventura.

La verdadera oposición a Marcial provino de eso que se ha dado en llamar “fuego amigo”. Basta recordar cómo se difundió de forma interesada, a través de los medios de comunicación, que el Cabildo estaba bloqueado con la nueva Ley de Contratos del Sector Público, que no había control horario del personal, que no había folios ni bolígrafos, que no había agua ni papel higiénico. En aquel momento parecía que el Cabildo era un pollo sin cabeza, y en efecto lo era. Sin embargo, el desabastecimiento fue provocado por unas marionetas movidas por una mano invisible interesada en desacreditar a Marcial frente a

las bases de CC y de la población con la finalidad de rebajar su popularidad en las encuestas. Todo ese teatrillo culminó con una rocambolesca reunión de la Mesa del Pacto CC-PSOE en la que se impone a Marcial el nombramiento de la Jefa de la unidad de Recursos Humanos, en un claro caso de nepotismo pues no consta en la resolución por la que se designa a esa funcionaria mérito alguno que la haga merecedora a ese puesto frente a otras compañeras de la misma unidad. Su único mérito conocido es su relación de afinidad con Blas Acosta. A partir de ese momento, Marcial pasó a ser otra marioneta y se colocó al mismo nivel que Juan Jiménez, el Consejero de Recursos Humanos. Quizás, Marcial creyó que esa actitud dócil salvaría su cabeza al frente de la candidatura de CC al Cabildo. Se equivocó y lo único que consiguió fue aumentar su descrédito entre el personal del Cabildo al consentir ese nombramiento y el comportamiento despótico de esas marionetas que rememoran desde entonces sus mejores tiempos, igual que cuando gobernaba su líder.

Marcial olvida que el ejercicio de la autoridad debe ser un principio irrenunciable en cualquier organización administrativa, pues de lo contrario se caerá en la anarquía, en el desinterés, en el abandono de las obligaciones; el personal se volverá sordo y no escuchará ni órdenes ni gritos; incluso se corre el riesgo de que alguno de sus miembros pierda la vocación de servicio público y termine aflorando su currículum oculto de energúmeno machista y acosador. Y como en las series y películas modernas en las que se enzarza el mal, aparecerán también sus aclamadores. Aflorado un energúmeno aparecen otros que encuentran el ambiente adecuado para actuar con absoluta impunidad porque se sienten protegidos, precisamente, por un gobernante que de la autoridad pasa a la genuflexión. Así no sería de extrañar que en un ambiente tan corrupto hasta el servicio de prevención termine contagiado. Sin embargo, el Cabildo de Fuerteventura aún no ha entrado en ese paroxismo pues la mayoría de su personal se comporta de forma responsable, pero poco le falta por la actitud indolente de Marcial. Menos mal que el final de la legislatura está próximo, si no lo descrito podría hacerse realidad.

En el haber de Marcial debemos citar que mientras tuvo algo de control sobre la gestión del Cabildo los procesos selectivos fueron completamente limpios y transparentes. Desde que claudicó y entregó la gestión de Recursos Humanos el resultado es bochornoso y soy benevolente en el calificativo. No hay proceso selectivo que no presente irregularidades. El más llamativo por lo inédito de la irregularidad es la convocatoria de la plaza de periodista. Han desistido del procedimiento al descubrirse que ningún miembro del tribunal estaba capacitado para formar parte del mismo. Posiblemente sea un récord mundial. Las marionetas y la mano que las mueve aún están preguntándose cómo se le ocurrió a un aspirante preguntar por las credenciales del tribunal. Era un puesto con novios y novias y al final el novio y la novia se han quedado compuestos y sin puesto.

El resto de las convocatorias que están abiertas (agente de bomberos, rehabilitación de gavias, técnico de laboratorio, auxiliar administrativo…) parecen presentar irregularidades de todo tipo. Son tan flagrantes que su explicación solo tiene dos opciones: ignorancia o interés.

Marcial se comporta como si lo que pasa en la unidad de Recursos Humanos no fuera con él. Como si esa unidad no formará parte del Cabildo y su control estuviera en una mano ajena. Se equivoca. No es consciente del daño que hace a la Institución. Como dicen sus allegados, “así es Marcial”

El acceso a la función pública en condiciones de igualdad es un asunto sensible para la población y especialmente para aquellas personas que han empleado años y dinero en formarse. Personas que aspiran a que los méritos para acceder a un puesto no pasen por ser hija, sobrino o novia de alguien relevante o influyente cercano al poder.

Tal situación no debería producirse si aquellos que tienen que estar atentos para corregir la tentación del nepotismo y el enchufismo cumplieran con su obligación. Vana esperanza.

En principio podría resultar inexplicable la actitud de los sindicatos con representación en el Cabildo de Fuerteventura, porque toda la información sobre las convocatorias está publicada en la página web. Pero los sindicatos en las Administraciones Públicas han pasado de representar un interés general a convertirse en un lobby de los intereses de sus representantes y de algunos de sus afiliados/as. Así que para conseguir sus fines mejor es no molestar al poder y sus intereses.

En cuanto a la oposición política, ni está ni se la espera. El ejercicio de la actividad política a ciertos niveles en los que la retribución por su ejercicio ofrece cierto atractivo, se convierte, en la mayoría de los casos, en un ejercicio de supervivencia; en unos casos, como medio de vida pues al no tener actividad fuera de la política (y si la tienen suele ser insuficiente para mantener el poder adquisitivo que les brinda el cargo público) se aferran a ella; no es lo mismo ser monitor en un ayuntamiento que senador o diputado, no es lo mismo ser ingeniero o abogado y tener que competir en el mercado con otros profesionales que ser consejero liberado para asistir a los plenos y poco más. Y en otros casos, el ejercicio de la política es un modo de vida y si no que se lo digan a Mario Cabrera o a Blas Acosta que sucumben cada cuatro años al clamor de las bases que les imploran que no les abandonen.

A la oposición en el Cabildo, o mejor a sus líderes liberados, parece que no le interesa gobernar, se contentan o disfrutan con ser oposición. Por eso CC gobierna desde hace 40 años de forma casi ininterrumpida, salvo en la legislatura 1995 y 1999.

A los frustrados aspirantes solo les queda pagarse defensa jurídica y lanzarse a una batalla en la vía contenciosa administrativa. Esa también es la esperanza del Cabildo: mientras todo vaya por los juzgados de lo contencioso no hay problema.

Finalmente, quiero terminar este artículo felicitando a Lola García por su elección como candidata de CC al Cabildo. Probablemente sea la candidata más votada, pero si no es capaz de liberarse de su padrino político y sus colaboradores más próximos se convertirá en una marioneta como ha terminado Marcial. Bueno, en realidad ya dicen en CC (aquellos

que Mario ha laminado) que Lola es una marioneta y Mario la mano que mueve sus hilos. Confío en que no sea así y que se revele contra ese machismo recalcitrante, aunque el Cabildo se quede de nuevo sin papel higiénico. Y si no se revela será la primera vez en la historia que un Cabildo cuente con dos presidentas, Lola García, si resulta elegida, y la que ahora campa a sus anchas como si Mario aún gobernara.

Mario Cabrera ha ganado la batalla, pero quizás pierda la guerra. La renuncia de Marcial a presentar su candidatura, no solo al Cabildo, sino también al Parlamento, deja a CC en una posición comprometida electoralmente, pues previsiblemente perderá todos aquellos votos conservadores que volverán a los partidos que están más a la derecha (aunque no es fácil ubicar la ideología de CC), salvo que Mario se disfrace de cura.

Al final, Marcial dice adiós al Cabildo con las mismas artimañas con las que desalojó a Mario. Solo hay una diferencia: Marcial ha tenido el orgullo de renunciar al Parlamento.

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