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María del Río: “Es un orgullo que el Parlamento garantice que ninguna persona será presionada para ocultar, suprimir o negar su identidad o expresión de género, orientación sexual o características sexuales”

María del Río: “Es un orgullo que el Parlamento garantice que ninguna persona será presionada para ocultar, suprimir o negar su identidad o expresión de género, orientación sexual o características sexuales”

 

· En el Día contra la LGTBIfobia la Comisión de Derechos Sociales aprueba, con la abstención del PP, el texto que impide que sea requisito “acreditar mediante informe psicológico o médico la identidad de género manifestada”.

 

· La presidenta del grupo parlamentario y de la Comisión de Derechos Sociales afirma que “esta Ley no resta derechos a nadie, al contrario, engrandece y ensancha los derechos de la humanidad en general”.

 

· El texto afirma que toda persona “tiene derecho a construir para sí una autodefinición con respecto a su cuerpo, sexo, identidad y expresión de género y su orientación sexual”.

 

· “Necesitamos leyes vivas para una sociedad viva, donde cada vez más se vea reflejada la pluralidad y diversidad de las personas que forman parte de ella, donde las minorías se sientan legitimadas a alzar su voz en reclamación de derechos y libertades históricamente reservadas para mayorías hegemónicas”.

María del Río, presidenta del Grupo Parlamentario Sí Podemos Canarias y de la Comisión de Derechos Sociales de la Cámara regional ha puesto en valor el hecho de que, en el Día Internacional contra la LGTBIfobia, se haya aprobado por todos los grupos, con la única abstención del Grupo Popular, el informe de la ponencia sobre la Ley que garantiza que “toda persona tiene derecho a construir para sí una autodefinición con respecto a su cuerpo, sexo, identidad y expresión de género y su orientación sexual”.

“Es un orgullo que el Parlamento garantice que ninguna persona será presionada para ocultar, suprimir o negar su identidad o expresión de género, orientación sexual o características sexuales y que no es un requisito acreditar mediante informe psicológico o médico la identidad de género manifestada”, ha afirmado Del Río.

El texto de la Ley de Igualdad social y no discriminación por razón de identidad de género, expresión de género y características sexuales, que será ratificado por el Pleno del Parlamento que se celebrará en las sesiones del 25 y 26 de mayo, asegura que “la orientación, sexualidad e identidad y expresión de género que cada persona defina para sí es esencial para su personalidad y tiene derecho a su libre desarrollo, constituyendo uno de los aspectos fundamentales de su dignidad y libertad”.

El Día Internacional contra la LGTBIfobia conmemora la eliminación por parte de la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de la homosexualidad, el 17 de mayo de 1990, de la lista de enfermedades mentales, por lo que Del Río ha recordado la “importancia de la despatologización” que incluye la Ley Trans e Intersex canaria.

“Hablamos del derecho a la autodefinción, al reconocimiento del derecho a la identidad de cada persona, en todas las etapas de su vida. Hablamos de colectivos tradicionalmente oprimidos, reprimidos y maltratados, y de la necesidad del reconocimiento de sus derechos, el respeto a su identidad, integridad y dignidad”.

En este sentido, insiste en que “esta Ley Trans e Intersex no resta derechos a nadie, al contrario, engrandece y ensancha los derechos de la humanidad en general”.

La mayoría de edad de las personas trans

Del Río reconoce “lo complejo del debate, el desconcierto que para algunos sectores ha desencadenado ‘la mayoría de edad de las personas trans’ que no necesitan que profesionales de psiquiatría o psicología les digan quienes son, porque ellas, ellos, o elles ya lo saben, aunque se hayan necesitado siglos para poder ponerle nombres a la diversidad de personas que ahora queremos reconocer”.

Personas, que para Del Río, “están condicionadas por el sistema patriarcal, y por las estructuras políticas, económicas, sociales y culturales de las sociedades en las que vivimos, y por los modelos que en ellas se generan y reproducen”, motivo por el que “hablar de género no es hablar de algo estanco, de un concepto definido y cerrado”.

“El género como constructo social se desarrolla en contextos históricos y sociales determinados, que marcan jerarquías y establecen una serie de reglas, más o menos rígidas, que condicionan y oprimen a quienes no están en la posición hegremónica”, ha asegurado durante su intervención.

Del Río ha recordado que desde la Revolución Francesa, “aunque sea muy lentamente, este sistema se empieza a resquebrajar” y ya “no se puede entender la igualdad universal de derechos sin que se incluya a las mujeres, que reivindican los mismos derechos que los hombres, y detrás o junto a ellas, otros colectivos minoritarios también los suyos, su derecho a la igualdad y a la no estigmatización por razón de identidad o expresión de género.

“Detrás de sus reivindicaciones hay muchas historias de vidas difíciles, mucho sufrimiento, altos porcentajes de suicidios, vidas no vividas, y peticiones de auxilio que nos interpelan como responsables políticas, y nos obligan a dar pasos valientes y decididos para ampliar el marco de los derechos y evitar sufrimientos innecesarios”, ha incidido.

Leyes vivas para una sociedad viva

Para la presidenta del Grupo Parlamentario Sí Podemos Canarias, los marcos jurídicos “están vivos y responden a las demandas de cada momento histórico”, y “la historia nos ha enseñado a no dar por definitivo ningún derecho conquistado, a seguir luchando siempre, pues en cualquier momento pueden llegar regímenes autoritarios y fascistas que pretendan volvernos al pasado”.

En este sentido, y con respecto al texto aprobado este lunes, Del Río ha recordado que “atreverse a caminar, a avanzar por caminos nunca transitados, no nos garantiza siempre el acierto, pero el riesgo a cometer algún error no puede ser un obstáculo, para eso precisamente están los parlamentos y las personas legisladoras, para atender las necesidades de la ciudadanía a través de leyes, y enmendarlas, modificarlas y mejorarlas cuantas veces sea necesario”.

“Necesitamos leyes vivas para una sociedad viva, donde cada vez más se vea reflejada la pluralidad y diversidad de las personas que forman parte de ella, donde las minorías se sientan legitimadas a alzar su voz en reclamación de derechos y libertades históricamente reservadas para determinadas mayorías hegemónicas, que han ostentando el poder, reservando y repartiendo derechos según sus criterios y convirtiéndolos en privilegios para una parte mientras excluían a otra”, ha concluido.

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