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Los festivales del mundo caben en el edificio Miller

Los promotores coindicen en valorar positivamente la dimensión de la iniciativa ‘LPA Music Market’ impulsada por el ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria

 Es muy posible que algunas de las bandas y músicos de Canarias que han participado en la primera edición del ‘LPA Music Market’ que se ha celebrado en el edificio Miller de la capital grancanaria, formen parte de cualquiera de los carteles de los festivales que se celebrarán el próximo año en alguno de los cinco continentes a los que pertenece la cuarentena de programadores que han acudido a esta feria, que opera como una útil plataforma de contactos y negocio.

La gran mayoría de programadores y directores artísticos de importantes festivales internacionales como el Cervantino de México, Fuji Rock Festival de Japón, Etnosur de España, Sunfest de Canadá o el Globaltica World Cultures Festival de Polonia, han coincidido en afirmar que este tipo de encuentros orientados exclusivamente a profesionales del sector, no solo ayudan a tejer relaciones de intercambio artístico, sino a difundir y promocionar de manera directa y práctica las propuestas de los músicos del lugar de origen en el que se desarrolla el mercado.

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Alfredo Caxaj dirige el Sunfest, un evento multicultural que tiene lugar durante cuatro días de julio en la ciudad de Ontario, en Canadá, en el que se presentan 40 grupos de todo el mundo en cinco grandes escenarios y que atrae a unas 300.000 personas. “Es uno de los pocos de Norteamérica que realza las culturas del mundo a través de la música, la gastronomía y la artesanía”, explica. Caxaj estima que “hoy más que nunca la colaboración y la solidaridad del sector de la música se hace necesaria. Este tipo de eventos ayudan a seguir enriqueciendo como programadores artísticos nuestro conocimiento, en este caso de la música que hace en Canarias. Lo deseable es que estos artistas estén en nuestros escenarios en un futuro cercano. Con el programa de ayudas a los desplazamientos impulsadas por el Gobierno de Canarias y otras medidas esto puede ser una realidad”, dice.

Una puerta de entrada

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También para Luis Javier Sánchez, director del Festival Internacional Cervantino que se celebra en Guanajuato, en México, esta feria puede considerarse “una puerta de entrada al talento artístico de Canarias que se abre a los programadores del mundo que participan en ella. Conocer la oferta nos permite valorar la posibilidad de incluir en nuestro cartel alguna de las propuestas que hemos disfrutado en estos días”, comenta Sánchez que dirige el evento multidisciplinar más importante que se lleva a cabo en América Latina que el año 2022 cumplirá, nada más y nada menos, que 50 años de existencia apoyado por el gobierno tanto estatal como federal.

Según Pedro Melguizo, director del Festival Etnosur que se celebra desde hace 25 años en Alcalá la Real, en Jaén, ‘LPA Music Market’ se trata de “una oportunidad única para conocer en profundidad no solo la música de un territorio, sino los programas y políticas de ayudas institucionales implementadas en una determinada comunidad que pueden facilitar a los programadores su trabajo a la hora de contratar artistas. En muchas ocasiones la dificultad para un festival no está en el caché del grupo, sino en los costos de los desplazamientos. Saber que el Gobierno de Canarias contempla una línea de ayudas en este sentido para los creadores de las islas es una gran ventaja que alivia gastos en dicho concepto”.

Melguizo se muestra crítico con el espíritu de la mayoría de festivales que se celebran en España. Estima que “son todos clónicos y sus carteles una mera acumulación de grupos de la denominada corriente indie. Son todos iguales y solo se modifica el orden de los grupos. No obvio que atraen a mucho público, pero echo de menos festivales que posean alma, un ADN específico”, señala el director de Etnosur que multiplica por siete el retorno de la inversión efectuada por el ayuntamiento de la localidad y la Junta de Andalucía que lo promueven cada año con 350 mil euros. “No deseamos que ningún patrocinador privado capitalice el festival”, dice Melguizo, que se congratula que los otros dos festivales hermanos españoles que nacieron con muy pocos años de diferencia fundacional – Pirineo Sur y La Mar de Músicas- sigan una senda similar de apoyo a las músicas del mundo.

La incertidumbre que ha venido implantando desde hace más de un año el desarrollo cambiante de la pandemia en el mundo ha sido un factor nefasto para todos los festivales y, en consecuencia, para el sector musical. Todos los festivales tuvieron que suspenderse en el ‘Año Cero’ del covid y adaptarse con posterioridad a un modelo de semipresencialidad en el que se colaron de repente las nuevas tecnologías como recurso de difusión, multiplicando las posibilidades de promoción planetaria online de sus respectivas ofertas a través de la Red.

“Ahora es cuando nos hemos dado cuenta de que siempre fue un instrumento poco explorado por los festivales”, reconoce Luis Javier Sánchez. Con la pandemia muchos eventos se vieron obligados a reinventarse con fórmulas híbridas destinadas a sus públicos a partir de una herramienta que siempre había estado ahí, pero que apenas antes había sido empleada. “Se enriqueció no solo la programación sino la necesidad de difundirla en los canales multimedia y redes sociales multiplicando las posibilidades de alcance, disfrute y difusión internacional”, añade. “El reto es mejorar este modelo que ha llegado para quedarse y que aportará en los próximos años aún más posibilidades de difusión masiva de contenidos”.

 

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