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Apoyo unánime a la declaración de la trashumancia como Patrimonio Cultural de la Humanidad

El Pleno del Cabildo apoya la declaración de la trashumancia como Patrimonio Cultural de la Humanidad

 

Fuerteventura acogió históricamente esta actividad en la Dehesa de Jandía y zonas comunales

 

El Pleno del Cabildo de Fuerteventura ha aprobado por unanimidad hoy, viernes, día 29 de octubre, adherirse a la propuesta del Gobierno de Canarias para que la trashumancia sea declarada por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, al constituir una actividad desarrollada por todos los pueblos pastores a lo largo del tiempo.

 

En Fuerteventura se desarrolló históricamente la actividad de la trashumancia, tanto en la Dehesa de Jandía como en zonas comunales, pues los pastores condicionados por el régimen de lluvias se veían obligados a trasladarse de un lugar a otro para buscar pastos para el ganado.

 

El Pleno del Cabildo aprobó, además, dar traslado de la moción a la Dirección General del Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias y al servicio de Patrimonio Cultural de la Corporación insular.

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La trashumancia constituye un elemento relevante dentro del patrimonio cultural de Fuerteventura y de la humanidad en su conjunto. Por ello, resulta necesario apoyar su inscripción en la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

 

El presidente del Cabildo, Sergio Lloret López, agradeció el apoyo que han manifestado todos los grupos políticos, quedando suficientemente expresado el interés de la Corporación insular por preservar este elemento patrimonial.

 

Según el consejero de Cultura y Patrimonio Histórico, Rayco León, “nos unimos a esta petición porque va a poner en relevancia la trashumancia, que pertenece la tradición ganadera de Fuerteventura y que hoy en día forma parte de la actividad económica de la Isla”.

 

La moción refleja, además, la necesidad de los pastores de llevar consigo los enseres necesarios para permanecer varios meses fuera de sus domicilios habituales, con la finalidad de que sus ganados pastaran. En Fuerteventura este desplazamiento recibe el nombre de ‘La Mudá’, con el sentido de mudanza temporal y estacional, practicándose fundamentalmente en otoño e invierno.

 

Ahí donde se establecían los pastores se fabricaban casas de piedra seca, que cubrían con materiales vegetales y mezcla de barro y paja, o bien reutilizaban poblados aborígenes construyendo y retocando recintos de los mahos para su uso como vivienda temporal, así como corrales y toriles para el ganado.

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