LA RADIO LOCAL DE FUERTEVENTURA
TU RADIO DE PROXIMIDAD

Carmen Iglesias Gil, gana con “Alguien que les recuerde” el concurso de Relatos cortos “Finados 2020” IES Corralejo.

Publicidad

RELATO ÍNTEGRO:

Un año más llega el “dia de los finaos”, y quizás el abuelo recuerde alguna que otra historia, de esas que van pasando de padres a hijos, y que muchas veces es necesario escribirlas para que no se pierdan en el tiempo.

   Mi abuelo tiene ochenta y siete años y muchas cosas que contar. Nació en Las Salinas y, aunque vivió una época muy difícil, tuvo una infancia con mucho cariño, y respeto a las tradiciones.

   Cuando llegaba la noche de la víspera del día de los difuntos, visitaba con sus hermanos las casas de los vecinos, donde siempre se reunían los mayores, recordando a los que ya no estaban, hablando de ellos, y en las que siempre se  preparaba algo de comer, algunas castañas, torrijas sí había harina, o simplemente gofio con aceite y azúcar, una golosina para los niños.

   Mi abuelo se emociona, como siempre, al ir contando lo que pasó aquella noche. Salía con su hermano de una de las casas, cuando a lo lejos, encima de una loma, una pequeña luz saltaba y parpadeaba, algo muy extraño teniendo en cuenta que en esa época solo se iluminaban con candiles y velas.

   El miedo se apoderó de ellos y corrieron a casa. Al preguntarle el padre qué les pasaba, le contaron lo que habían visto. Entonces el padre les contó:    

“En esa loma están enterradas dos mujeres. Aparecieron ahogadas en la playa, y nunca se supo quienes eran. Se sabía de sus tumbas porque había una pequeña cruz de madera que alguien se había llevado. Quizás, en un día tan señalado necesitan ser recordadas.

Vayan al parterre de la abuela y cojan unas azucenas, yo intentaré preparar una cruz”.

   Y así lo hicieron, esa noche de finaos, mi bisabuelo colocó la cruz de madera en las tumbas de las desconocidas, y un pequeño ramo de azucenas. La luz que saltaba de un lado a otro desapareció.

Mi abuelo, durante años, colocaba flores en las tumbas de las desconocidas, ya que nunca nadie las reclamó, nunca se supo sus nombres, pero quizas, en algun lugar, su familia estaría sentada alrededor de una mesa, recordándolas.

Carmen Iglesias Gil.

Publicidad